La fascia ¿qué es?

la fascia

Hasta hace poco, la medicina no otorgaba un papel especial a este tipo de tejido conjuntivo: describía la fascia como una capa tisular que envuelve y separa distintas estructuras musculares y viscerales, y no concedía especial importancia a sus múltiples propiedades y funciones.

Sin embargo, y gracias al interés que despiertan las fascias dentro del marco de la osteopatía y de la fisioterapia, actualmente un gran número de investigadores han venido a sumar esfuerzos para profundizar en el conocimiento de tan importante estructura tisular.

De este modo, se ha podido progresar en la descripción de las relaciones anatómicas que se establecen entre distintas estructuras musculoesqueléticas y viscerales a trevés de las fascias, y se ha observado la importancia de este tejido a la hora de facilitar la contracción y la coordinación muscular, o el movimiento, irrigación e inervación visceral.

Tradicionalmente, la medicina ha venido estudiando el cuerpo desde una visión regional y analítica, y urge la necesidad de contemplarlo como un todo intercomunicado en el que ls tejidos como las fascias desempeñan un papel determinante.

Estas estructuras de tejido conjuntivo se hallan presentes en casi todas las regiones anatómicas del cuerpo humano envolviendo y separando elementos musculares o recubriendo las distintas estructuras viscerales, relacionado las con otros órganos vecinos o fijándolas a la pared musculoesqueleéica de la cavidad a la que pertenecen. Como señala Michael Foucault.la fascia

Estas estructuras tisulares, que se disponen de forma ininterrumpida de la cabeza a los pies, rodeando el cuerpo y formando distintas capas, se convierten en elementos inprescindibles para a integridad postural, el control del contorno corporal o la función muscular y visceral.

La mejor forma de poder apreciar la consistencia, laxitud, resistencia y fragilidad de las distintas fascias de nuestro organismo es la que consiste en practicar la disección de cadáveres no formalizados. Al realizar estas disecciones, pueden advertirse las importantes conexiones que se establecen gracias a este tejido  y la variedad de patrones de fibras  de colágeno que se observan en las distintas regiones anatómicas donde está presente y que pueden asociarse a las tensiones mecánicas que debe soportar.


Generalidades del sistema fascial.

La fascia, en sus distintas formas, se encuentra en todos los tejidos blandos y órganos del cuerpo. La fascia es una forma de tejido conjuntivo y es, a su vez, una estructura coloidal. El coloide está compuesto por partículas sólidas que flotan en una base líquida y que son, además, flexibles. La resistencia que los coloides ofrecen a la fuerza aplicada sobre ellos aumenta proporcionalmente a la velocidad con la que ésta se aplica.

La fascia presenta además cierta movilidad, que se puede percibir con las manos. También es posible registrar, con los medios de evaluación las distintas alteraciones mecánicas que puede haber sufrido el tejido fascial producto de las múltiples agresiones que se somete al organismo. Sorprende a menudo la “memoria tisular” del tejido conjuntivo; y es que, mucho tiempo después de haberse producido una lesión en alguna parte del cuerpo, el tejido fascial afectado aún presenta importantes restricciones y cambios estructurales que pueden detectarse con varias pruebas manuales.la fascia

Debido a que este tejido se organiza formando grandes cadenas fasciales repartidas por todo el organismo, y dada la capacidad de éstas para trasmitir estímulos mecánicos, gracias a un proceso conocido como mecanotransducción estas cadenas de tejido conjuntivo se pueden convertir a la vez en cadenas lesionales.

Con la intención de abordar el tratamiento de los pacientes desde una perspectiva integradora, el fisioterapeuta hallará en as particularidades del sistema fascial la información necesaria para entender las múltiples interacciones que se dan en el organismo, las fórmulas para descubrir las posibles anomalías que afectan esta estructura tisular y las herramientas para poder resolverlas.

Funciones de la fascia.

El papel de las fascias en el organismo es realmente variado y determinante. Más hallá de actuar como envoltorio muscular y visceral, se ha visto que el tejido conjuntivo desarrolla tareas imprescindibles para la correcta función visceral y la correcta coordinación  neuromuscular. Las principales funciones que se le otorgan al sistema fascial, tanto las que están directamente relacionadas como en los que están elementos viscerales, son:

Recubrimiento.

Los distintos grupos musculares  del cuerpo humano están  rodeados por tejido fascial. De hecho, en primer lugar se encuentra una membrana conjuntiva externa, el epimisio, que envuelve todo el vientre muscular; luego, otra membrana conjuntiva, el perimisio, que rodea los distintos haces de fibras musculares;  por último cada fibra muscular posee a su vez otro envoltorio conjuntivo, el endomisio. En ambos extremos del vientre muscular se fusionan las distintas capas conjuntivas para formar el tendón o la aponeurosis, y éstos a su vez, se continuarán con el periostio del hueso.

La continuidad del sistema fascial es total, como se puede apreciar, y la gran diferenciación entre unas estructuras conjuntivas y otras va a depender del grado de densificación de dicho tejido y de la disposición de las fibras de colágeno que lo forman.

Conexión.

El tejido fascial conecta estructuras viscerales entre sí, de la misma manera que puede relacionar estructuras miofasciales superficiales con otras más profundas. Incluso, estructuras viscerofaciales acaban relacionándose a través del tejido conjuntivo con elementos miofasciales cercanos.

Suspensión.

En las estructuras viscerofasciales es donde se puede observar con mayor claridad el papel de sujeción y anclaje de los distintos órganos a las paredes de las cavidades que los albergan. En el caso de cavidad abdominal, algunas expansiones peritoneales constituyen ligamentos que sujetan los distintos elementos viscerales a la pared posterior de la cavidad abdominal o al diafragma torácico, ayudándolos a mantener su posición ante los efectos de la gravedad. La elasticidad y la laxitud de algunas de estas estructuras de sujeción debe permitir, además, el movimiento de dichos órganos.

Adaptación a la fuerza mecánica.

La fascia se ve sometida a importantes fuerzas mecánicas. Las fibras que constituyen es tejido (colágeno, elástica y reticulina) se ordenan en dirección de la fuerza que se actúa sobre ellas. Además, una tensión mecánica prolongada sobre el tejido fascial estimula la secreción de fibras de colágeno y causa en dicho tejido una densificación que altera su capacidad elástica y, probablemente, su función.

Integridad postural.

Los estudios con microscopía electrónica permitieron observar en la fascia la presencia de un gran número de estructuras neurosensoriales mielinizadas, lo que confiere a este tejido un papel destacado en la propiocepción y en la recepción del dolor.

Las fascias, por tanto, resultaran especialmente importantes para el mantenimiento de la postura en bipedestación, una postura en constante equilibrio dinámico que precisa de intercambio de información entre distintas estructuras anatómicas, entre las que se incluye el tejido fascial y el sistema nervioso.

Trasmisión de movimiento.

Movimientos tan importantes como la contracción cardíaca, la respiración diafragmática o el movimiento respiratorio primario del cráneo se trasmiten a distintas partes del cuerpo a modo de impulsos a través del tejido conjuntivo.

Compartimentación.

Las fascias forman en distintas regiones del cuerpo tabiques que agrupan estructuras anatómicas desde un punto de vista funcional. Según la importancia de las tensiones que deban soportar dichos tabiques, varían enormemente su patrón de fibras de colágeno y su densificación.

Asegurar la vaso dilatación e inervación.

Aparte de envolver vasos sanguíneos y estructuras nerviosas (el tejido conjuntivo se dispone de forma similar a como lo hacia en relación con el vientre muscular, formando u epineuro, perineuro y endoneuro), los elementos vasculares y nerviosos discurren entre planos fasciales que facilitan la llegada al órgano de destino. Cuando se forman áreas fibróticas entre estos planos tisulares, se alteran la vascularización y la inervación, por lo que puede verse afectada la función de la estructura a la que iba destinada.

La importancia del tejido conjuntivo en el mantenimiento de la homeostasis del organismo, ha despertado el interés de importantes investigadores que ven en una de sus estructuras, la fascia, el elemento clave para entender muchas de las lesiones y disfunciones que los pacientes presentan a diario.

La capacidad de las fascias para trasmitir señales celulares a través de distintos mecanismos permite que los autores lo presenten como un verdadero sistema de comunicación y relación anatómica, el “sistema conjuntivo”, y siendo la fascia su máximo exponente.

Fisioteraputas ven en el estudio del Sistema Fascial, una via para comprender aspectos básicos de la integración corporal, a la vez que les permite aplicar técnicas de tratamiento manual poco agresivas que han demostrado una gran eficacia en la práctica del masaje tradicional y deportivo